Trucos de gusañero por Carlos Cabrera


El ex oficial de la Inteligencia castrista Tomás Emilio Hernández Cruz, detenido esta semana en Miami por supuestas violaciones de leyes migratorias, es un gusañero ejemplar; llegó a territorio enemigo con una edad en que la fatiga y los desengaños se agolpan y ha vivido con bajo perfil hasta que una revisión de casos, afloró que había sido uno de los miembros del departamento Estados Unidos, de la entonces DGI cubana.

Sorprende que un hombre con vasta experiencia operativa haya creído que podría pasar desapercibido y preferido simular un pasado irreal a negociar y pactar con el FBI, la CIA y demás agencias de seguridad estadounidenses.

Cada cubano tiene motivos y pretextos, pero no estamos hablando de un grumete enfrentado a su primer temporal, sino de un hombre entrenado para atacar a Estados Unidos y, cuando tiene que huir de la ira saturniana del raulato y las vicisitudes de la Oficoda, no tiene peor ocurrencia que ingresar a territorio hostil, mintiendo; siempre según los reportes de las autoridades.

Hernández Cruz adoptó voluntariamente el estatus de gusañero, ese que permite a muchos emigrados disfrutar de las bondades del capitalismo sin criticar al castrismo y denunciar sus prácticas; como hicieron otros en similar condición; como son los casos de Enrique García, Ivette Bermello y Edgerton Ivor Levy; entre otros.

Durante años, prevaleció en Estados Unidos la tesis castrista de que Cuba no representa un peligro para la Seguridad nacional; cuya principal impulsora fue la traidora Ana Belén Montes, junto con senadores y congresistas que actuaron como Agentes de influencia al servicio de La Habana y otros lobistas.

Pero ello no exime a las autoridades estadounidenses de su irresponsabilidad en el manejo del tema Cuba, que ha sido muy contradictorio porque mientras ha mantenido con las manos atadas a exiliados que apuestan por el derrocamiento violento de la dictadura más vieja de Occidente; incluso los ha encarcelado, como fue el caso de Ramón Saúl Sánchez, mientras ha consentido una arribazón de ex oficiales de las Far y el Minint; incluidos represores directos.

Ojalá y la detención de Hernández Cruz sea la primera de una saga que haga justicia al vilipendiado exilio cubano y sirva de reconocimiento a las escasas, pero valientes voces que siempre alertaron de la penetración cubana en Estados Unidos, aunque nadie escuchaba.

Ni siquiera la caída de la red Avispa ni el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, provocaron una reacción seria de la comunidad de contrainteligencia estadounidense frente a las maniobras de penetración y manipulación castrista.

Y que quede claro, a Hernández Cruz no se le detiene por haber sido oficial de la Inteligencia castrista, sino por mentir para conseguir su Residencia en Estados Unidos; como tantos otros olvidadizos que quemaron las naves, junto a sus carnés militar y comunista.

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